Parece que la palabra improvisar invita al intérprete a tocar "lo que le da la gana".
De alguna manera es cierto, pero para poder improvisar y que lo que vayamos a tocar suene bien y tenga un cierto sentido se deben tener una serie de conocimientos que nos van a hacer afrontar el solo con garantías de éxito.
Por poner un ejemplo, imaginar que vamos a organizar una excursión al monte. A nadie se le ocurriría ir con traje y corbata, zapatos de tacón o nada más que lo puesto. Para hacer ese trekking lo mejor sería llevar el calzado y vestimenta adecuados, ropa para protegernos en caso de lluvia, algo de comida, un pequeño botiquín, etc.
Ya en el monte podemos ir por un camino u otro, tomar una dirección u otra, si hemos preparado el itinerario, mejor todavía, pero ya estamos en condiciones de afrontar nuestra excursión con unas ciertas garantías.
El ejemplo anterior sirve para explicar que cuando vamos a improvisar debemos de llevar la mochila con las herramientas necesarias para poder llegar al final del recorrido y no quedarnos en la mitad por algún accidente inesperado:
Las improvisaciones hay que prepararlas.
¿Cómo se prepara una improvisación?
Podríamos empezar de varias maneras, pero creo que lo mejor es empezar pensando en que las obras musicales están compuestas por varios elementos. El primero de ellos es la melodía, que es la parte que mejor recordamos de una canción. Asimismo las melodías se sustentan en acordes, es decir en la armonía. Pues bien, en una improvisación la melodía original del tema, se va a sustituir por otra que vamos a construir, usando los acordes sobre los que estaba construida la melodía original.
¿Son tan importantes los acordes para improvisar?
Si, son importantísimos, pues son los que nos van a condicionar las notas que elijamos a la hora de construir nuestros solos. Por esto debemos saber en cada momento en qué acorde estoy tocando y cuáles son las notas que debo o no debo tocar.
Todo esto parece muy abstracto, pero con unos ejercicios prácticos aplicados a los temas que vamos a tocar, lo vamos a entender perfectamente, ya lo veréis.
¿Y el ritmo?
Si bien la melodía está compuesta por notas, no debemos olvidar el ritmo de estas notas. En los ejercicios prácticos que hagamos en clase os voy a pedir que el ritmo sea muy transcribible, es decir que se tienen que escuchar muy claras las duraciones de las notas, si estamos tocando negras, corcheas o semicorcheas, nadie que esté escuchando el solo debería tener problemas a la hora de transcribirlo rítmicamente.
Tranquilos que esto también lo iremos trabajando y a medida que practiquéis iréis viendo que cada vez nos va resultando más fácil.
Una vez hecha esta reflexión sobre qué es la improvisación nos toca ir a las partituras concretas sobre las que vamos a construir nuestras improvisaciones.
Animo, ya veréis que es muy divertido.
P.D. Para venir al taller de improvisación hay que dejar la vergüenza y el miedo a equivocarse en casa y traer muchas ganas de participar, de querer aprender y de pasarlo bien.
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